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«DIVA ALIENÍGENA O EL CLÍMAX DE UNA CYBERZORRA.

«Marlena Diva, el último engendro del universo musical, vuelve a la carga con su segundo elepé. Y no podemos extrañarnos de su imagen de cyberputón transgresivo al escucharlo, pues si el primer trabajo de esta drag - o transexual o lo que sea - era una mezcla heterogénea de dance, chochi y un poquito de house con letras reivindicativamente gays, el segundo no tiene nada que ver, y es de hecho mucho más. Parece claro: hace un año salió a venderse, y ahora nos muestra quién es en realidad.

«Para comenzar, se aleja de casi todas las tendencias comerciales, salvando el trip-hop y el cyber-punk. Las melodías - si se pueden llamar así - se mueven entre los géneros señalados y el heavy-rock, el hardcore más canalla, el jazz y diversas influencias étnicas. Las letras han crecido, han mejorado; pero a la vez se han vuelto mucho más gays, más agresivas (incluso punk o violentas), y muchas son directamente pornográficas. En definitiva, este no es un disco para todos los gustos ni para todos los públicos; pero lo que es a mí me pone a cien. Estoy deseando que empiecen a salir los video-clips».



Diva Alienígena... Su crítica favorita, para su disco favorito, de la que fue su cantante favorita. A veces sin embargo apetece algo más nostálgico y menos violento. A su orden, sonaban los grandes éxitos de Alaska. Sentado en la cama, le apetecía tener al lado a su mascota, sólo para acariciarle, quizás besarle de nuevo. Sin cuero. Sin látex. Sin violencia. Qué extraña crisis de sensiblería para Man. Era una sensación desagradable, como humedad tibia en el alma, que le hacía odiarse a sí mismo y a todo. También al perro, que le odiaría igualmente en su debilidad - por no ser capaz de darle lo que merecía. «Debería levantarme e ir a darle un par de hostias», pensó. Pero no era eso lo que quería hacer.

- Proyectar: Pink Flamingos - le serviría para aligerar la mente y volver un poco en sí.

- La pantalla del dormitorio no está operativa, Man.

- No jodas. Ya me he dado cuenta... Bah, estoy hablándole a una máquina. Proyectar en la pantalla grande del salón.

«Así no mancharé las sábanas. Le pondré el bozal al perro y me sentaré en su estómago a ver la película y cascármela. Y me correré sobre el suelo, que él no pueda sentir el semen sobre sí, mientras me apoyo en sus huevos». Este pensamiento le hizo sentir mejor. La rabia de recordar la pantalla que él mismo había hecho pedazos le había devuelto un poco a su estilo normal.

Mientras comenzaba la película, empezó a pensar de nuevo en la Diva. Marlena pertenecía a Borja, y éste se la tiraba. Luego nada que hacer por ahí. Pero Borja pertenecía a Robe, el padrino de padrinos... Quizás debería intentar un acercamiento por ese lado. Es posible que Man tuviera algo que ofrecerle.




1ª edición 199902 - 199906
2ª edición 200510141835