- ¿No sales esta noche?
- ¡Pero bueno! ¿Cómo de que no? Esta tarde quería de coser, pero esta noche necesito de salir. Llevo dos semanas encerradox y necesito de desmelenarme, de ponerme el chándal de lycra modelo espaisguel y los tacones de aguja de coser de cuarenta centímetros y el bolso de serpiente de plástico donde caben la petaca, los gramos, los condones y los vasos que vaya robando... arreglá pero informá, lista para de comerme el mundo... AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHRRRRRRRR!!!!!!!!!!
- De acuerdo, cálmate. Yo sólo preguntaba porque como seguías cosiendo y sin vestir...
- Uff, hasta las dos tengo tiempo. Antes no hay nadie en la calle, tendría que estar loca para de salir tan temprano como tú.
- Lo que tú digas. Yo me voy a cenar con mi jefe.
- Sí sí. Tu jefe, viejo como mi abuelito pero podrido sólo de pasta. No disimules, que no cuelas con ese vestido. Te lo piensas de comer a él y a la cena que la den. No creo que ni tú, con tu falta de experiencia sessuá tengas poblema: la tendrá chiquitita y arrugá...
- Mira, Óscar, que te den a ti. Yo me voy, preciosa.
«De locas hasta el culo. Y tenía que meterme a vivir con uno. Si no fuera porque gana de sobra para pagar el piso...». Para pagar el piso y ponerse ciego de coca; pero a base de traficar, claro. Bueno, si la jugada le salía bien podría tener casa propia y olvidarse de Óscar. Por supuesto que pensaba tirarse a Robe, para algo se había comprado ese vestido exagerado de tirantes y que para llevarlo había que depilarse, y no sólo las piernas. No sólo era cuestión de trabajo o dinero. Además quería joder a alguien. Alguien a quien conocía "de toda la vida".
Marlena Diva se sentía cómoda siendo observada. Para algo se había puesto el vestido gris de goma semitransparente y los tacones de veinticinco centímetros. De hecho, chocaba con el estilo del restaurante, clásico y recatado. Pero ella era la Diva, y podía ir como le diera la gana. Además, a Borja le gustaba su aspecto. Sus ojos fijos en los pechos de ella no podían disimularlo.
Le gustaba el estilo de Borja. Había pedido por los dos. Y había escogido entre los platos y los vinos más caros. De hecho, escandalosamente caros. También le gustaba su conversación, calmada y desligada del deseo que obviamente le atenazaba.
- Acabamos de instalar el gestor de instalación para la nueva sala.
1ª edición 199902 - 199906
2ª edición 200509262144
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