18.
















































- Gilipollas... Eres tú el que demuestras serlo, cara de plástico. Mi madre está un poquito muerta, por si no lo recuerdas.
- ¿De veras? Hay que ver lo que avanzan las telecomunicaciones, ¿eh? Ya te permiten hablar hasta con los muertos... Lo que me flipa es lo primitivo de tu equipo, rata de gimnasio. Cómprate algo con comunicación holográfica de una puta vez. ¿Nunca te han dicho que sin volumen pierdes un huevo?
- Yo no nado en dinero, amor.
- Yo sí. Ya te haré instalar algo decente. Y ahora estate al loro, porque te acosarán. Siento hacerte esto, pero es lo que mejor se ajusta a mis cálculos...
- Ya me extrañaba. Tú nunca has dejado nada a la imaginación. Ni siquiera en tus diseños.
- Eso no es cierto, no soy tan fanático de las transparencias como la zorra de la Diva. A propósito, que antes he metido la pata. Tengo por aquí nota de que te ha pateado. ¿Quieres que la haga matar?
- No te quemes por mí. Con un poco de suerte lo hará Robe. ¿O por qué pensabas que me estoy trabajando a Dana?
- Por lo que veo, sabes el terreno que pisas... aunque quizá no tengas todos los datos. Oye, una cosa: con tu mierda de home-comp no puedo mantener las máscaras mucho más, ¿vale? Así que te volveré a llamar. Un beso.
- Cómeme la polla.
- Claro. Adiós.
Ya se estaba volviendo hacia el dormitorio cuando el home-comp le detuvo.
- Man, tienes un mail.
- ¿Autor?
- Dana. ¿Abrir?
- Mierda, sí.
- "No deberías rechazar mis llamadas. Más vale que la otra comunicación fuera realmente importante". ¿Guardar?
«Joder, joder, joder, joder, joder. Y yo hablando con mi madre muerta, maldito el día en que la maté».
- Borrar. Y llamar a Dana.
- Llamando a: Dana. Pantalla por defecto: salón.



1ª edición 199902 - 199906
2ª edición 200511022130