17.
































































Man llevaba una hora en la ducha, maldiciendo toda la noche pasada. Dana era una hembra empalagosa dispuesta siempre a pedir y nunca a dar. Y seguramente pensaría que le había hecho un favor acostándose con él. Nunca llegaría a imaginarse lo que le había costado empalmar para ella...
- Tienes una llamada, Man. Origen oculto.
«¿Origen oculto? Odio que hagan eso».
- Paso de contestar. Digo... No contestar.
«Si fuera Dana no creo que ocultase el origen. Por lo menos daría alguna pista». Por lo que había podido ver durante la cena, le volvería a llamar. Le había gustado la idea de joder a Marlena Diva. Y sobre todo, se había preocupado en seguida de sacar el tema del atentado al Explorer Café. Era obvio que no tenía un pelo de tonta...
- Tienes una llamada, Man. Origen oculto. Señal Milán.
- ¡Hijo de puta...! Conectar. Pantalla salón - Man salió de la ducha, cogió la toalla y se dirigió al salón. En la pantalla le esperaba un muy viejo amigo, el diseñador JTô -. A que has sido tú el que me ha llamado hace nada, maricón de mierda.
- Me alegra ver que sigues yendo al gimnasio. Por mí puedes secarte tranquilo, me encanta tu cuerpo.
- Ya ves lo que me preocupa. Deberías haber imaginado que no iba a responder una "origen desconocido".
- Y tú puedes suponer que no voy a dejar que localicen mis llamadas.
- Bueno. Supongo que estarás en cualquier parte menos en Milán.
- ¿Y crees que te lo voy a decir por telecomunicación? Y mucho menos después de tu entrevista de anoche. Cariño, ya era bastante malo que tu puta trabajase para los malos, como para que encima tú te dediques a charlar con la nena de Robe.
- Me jode que me vigiles, aunque no sé por qué no me sorprende demasiado. De todos modos, ¿crees que soy gilipollas? Sé quiénes son mis amigos.
- Tus amigos son el dinero, el poder, y la violencia. Grandes amigos, sobre todo por lo unidos que van siempre. Pero cielo, a mí no me traiciones, porque como enemigo puedo ser aún más indeseable que tú.
- No te voy a traicionar, imbécil. Te quiero y deberías saberlo.
- Ahora lo sé, porque no dudo lo difícil que te resulta utilizar ciertas palabras.
- Cállate alguna vez, marica empalagoso. Déjame jugar mis cartas.
- No confío en ti. Pero haz lo que quieras. Sólo ten en cuenta que el terreno de Robe no es firme ahora. Sus locales, sus empresas... ya sabes.
- Debes sentirte muy seguro de ti mismo. Te estás delatando, en el caso de que me tengan pinchado.
- ¡Oh, bueno! - respondió JTô con una sonrisa maliciosa -. Te tienen pinchado, de hecho, pero dudo que me hayan visto ni oído. Y deben pensar que tú eres medio tonto, hablando del tiempo con tu madre por video-conferencia. Claro que como eres un gilipollas integral, tampoco es tan raro...



1ª edición 199902 - 199906
2ª edición 200510301430