JTô

Textos del Kaos
Una suerte de renacimiento (7 de 8)




EN LA BLANCA HABITACIÓN CON LOS FLUORESCENTES BLANCOS.

. Mastica soledad. En una amplia habitación rectangular de pequeños azulejos blancos y techo demasiado alto. Utilizando una de las cavidades blancas suspendidas de la pared, ostentando su marca comercial azul. Y a la izquierda los lavabos y el espejo corrido. Y a la espalda los retretes, blancos en blancos cubículos. Y a la derecha una pared desnuda

. Es de noche y la habitación, tan blanca y tan hueca y a la luz de los fluorescentes fríos, destila vacío y soledad. Donde los pasos retumban y el goteo en las cañerías suena profundo e infinito. Mastica soledad

. La fiesta, o lo que queda de ella, se ha quedado fuera, con sus tejidos brillantes y sus colores cálidos. Afuera queda el suelo encharcado y pegajoso y algunos cristales rotos. La música alta y quien sigue bailando. Los que ven cómo otros se divierten mientras les sirven otra copa de alegría disidente u olvido. Amigos y desconocidos que charlan y ríen y fuman y beben y bailan. Y mientras fuera continúa esa especie de felicidad ligera, sus pies de barro son el asomo de la resaca al levantarse que flota en la mente de la blanca habitación.

- ¡Ah! Estás aquí. Te estaba buscando

. Qué mala es la soledad. Fuera, bebiendo y bailando, disfrutas uno más de la cabeza vacía. Dentro el alcohol es vapor que le imagina entrando, con una copa negra en su derecha y otra roja en su izquierda, para ti y sonriendo. Sonrisa turbada y decisión a medias que te da un vuelco el corazón

. Tres sacudidas y subes la cremallera. Tu lengua piensa que te gustaría no haberlo hecho personalmente. O que no estaría mal repetirlo en otros pantalones

. Sin mirar directamente donde está la duda, sacas y enciendes un cigarrillo. Y si estás solo le puedes dar el capricho al delirio, que si no se ha ido a casa andará con sus amigos. O con otro. O solo. Le ofreces un cigarrillo y te lo acepta. Y pone en tu mano la copa roja, con un roce que sabe suave, cálido y tímido. Los sueños alcanzan cota de perfección en lo sensitivo.

- Hola - dices tú ahora.

- Hola - responde casi dulce

. Qué pocas palabras en voces tenues de timidez. Pero sabe lo que bebes y si el sueño es tuyo tú sabes cómo quieres que siga. Es forma lógica. No evita que tu saliva sea pastosa y te tiemble la mano al beber de la copa, roja y fantasma

. Él mira al suelo. El tiempo se ha detenido en silencio. Bajas la copa dudando.

- Si estás aquí... hasta el final

. Él levanta la mirada. Te ofrece los labios. Si es un sueño, vapor etílico y ácido de color caliente de la blanca habitación, que nadie entre a interrumpirlo. Y si el calor de sus dientes es real y el roce de su muslo alto entre tus piernas, que nadie entre a interrumpirlo.




Escrito: pX19981104

Publicado en JTô: 200511142155

2 comentarios en el blog:
    Bueno, estoy dudando entre si sentir melancolía... excitación... nervios... Voy a meterme en una batidora y a darme vueltas para ver si así se me aclara un poco... Buen texto. Un abrazote (y beso).
    Muak
    Supongo que sí, que éste tiene un poco de todas esas sensaciones. También tiene años, a qué negarlo. Y gracias, a mí también me gusta este texto.