|
|
|
|
|
|
| Cerró de nuevo la ventana | ||||
|
||||
|
La había abierto al entrar en casa, porque había venido caminando deprisa, como siempre, y llegaba sudando. Pero después se había desnudado y tumbado en la cama durante algo más de media hora, y ya estaba notando el frío. Decidió darse una ducha. Tenía que cambiar de trabajo. En este no había horarios, y eso destrozaba su vida personal. Aparte de su salud. La fatiga le estaba matando sólo dos meses después de comenzar en este puesto, y la fatiga no es buena además a la hora del amor. La mesa todavía llena de papeles urgentes y ya comenzaba a anochecer. Le extrañaba que el ordenador no echase humo por todas partes. Encendió un cigarrillo y se metió en la cocina, dudando qué preparar para la cena. Se había pasado bajo la lluvia de agua caliente casi una hora, y en el transcurso de esa hora le había dado tiempo a masturbarse dos veces. Le parecía un poco triste masturbarse teniendo pareja, pero lo cierto es que su vida en común había sufrido un fuerte revés con aquel último cambio de trabajo. Desde hacía dos meses, coincidían apenas para cenar y acostarse, y su novio estaba tan cansado que a menudo la cama sólo se usaba para dormir. Al abrir el frigorífico, recordó la fecha que era y sacó lo que había comprado para aquella cena especial. Probablemente no tendría un gran efecto, y se limitarían a cenar casi en silencio para irse a dormir a continuación, pero por lo menos disfrutaría de la cena. Cogió el metro casi a la carrera. No pudo sentarse, pero aun en pie sacó su agenda para revisarla. Tenía la impresión de haber olvidado algo, y en seguida supo lo que era. Y ni siquiera había comprado un regalo, ni unas flores. En fin, ya llegaba tarde, pero antes de subir a casa entraría en el Vips. Probablemente lo notaría, que se había olvidado y había comprado algo a última hora; pero mejor eso que llegar sin nada. Terminó de arreglar la mesa, colocando las fuentes pequeñas y dos velas perfumadas de olor a incienso. Había movido la mesa hasta el centro de la sala y apagado todas las luces menos una pequeña lámpara de mesa que había en una esquina. Penumbra romántica para una cena romántica. Así al menos tenía la garantía de que, aunque hubiera olvidado la fecha como suponía, se daría por aludido y trataría de dar la talla. Podía comprender que hubiese aceptado ese trabajo y que llegase a casa medio muerto; pero lo cierto es que empezaba a hartarse de tener que cargar con todo el peso de la relación. Mejor no encender aún las velas. Fue al dormitorio a ponerse algo de ropa. Seguramente tendría tiempo de arreglarse convenientemente, aunque aún no tenía idea de qué ponerse. La cena estaría arriba, enfriándose, mientras esperaba el ascensor. El Vips había resultado deprimente. No había encontrado nada original, divertido ni apropiado. Así que había comprado por fin un ramo de flores, no demasiado espectacular, y una botella de Moët&Chandon. Eso por lo menos sabía que lo apreciaría. Mientras marcaba ya la planta, se preguntó qué clase de cena le esperaría. Quería estar a la altura, aunque estuviese hecho polvo; pero lo que no sería capaz de soportar era una discusión, en el caso de que el despiste y el retraso hubiesen mosqueado a su pareja. Se había vestido ya, y esperaba descansando en el sofá. Había elegido cuidadosamente entre su ropa más elegante, aquella que resultaba más sugerente y sexy. Y mientras se fumaba ahora otro cigarrillo, se alegraba de su buena previsión al elegir el menú, compuesto por completo de platos fríos. Había descorchado una botella de buen Rioja, pero dudó si debía bajar al Vips a comprar además una de cava o de champán. No tuvo que decidir, pues ya sonaba la llave en la cerradura. Entró, con aspecto entre azorado e ilusionado, pero sin poder disimular el cansancio. Y fue bien recibido. Las flores fueron aceptadas con agrado, y el champán con mayor agrado. Recibió a cambio unos Calvin realmente bonitos y sexy. Pero aún reservaba el mayor regalo, que había elegido en el ascensor, y que esperaría para entregar hasta el último momento. No iba a renunciar a una gran noche, sobre todo considerando que, aunque hubiese sido en el último momento, él se había acordado. Aprovecharía la oportunidad; pero lo haría bien, como sabía que mejor funcionaría. Así que no le dejó sentarse a la mesa. Colocó el maletín y el ramo - poco original - sobre el sofá, metió el Moët&Chandon en el congelador, y le quitó la chaqueta y la corbata, mientras tiraba de él hacia el baño. Colocó el tapón de la bañera y abrió por completo el grifo del agua caliente. Ya que se estaba quitando la camisa por sí mismo, decidió echar sales y aceite en lugar de jabón. Sentado a la mesa por fin, el baño le había hecho olvidar por completo el cansancio. El recibimiento le hacía prever una gran noche. Ahora los dos estaban bien vestidos, pero descalzos, y sus pies se encontraban una y otra vez, suavemente. Disfrutaban de la comida mientras se sonreían y cruzaban palabras amables e intrascendentes. Lo que vendría después era fácil de adivinar, y esta noche no se dejaría vencer por el sueño. Cuando por fin se durmió, su cara reflejaba una plácida felicidad. Había sido una noche como las de antes, cuando sus horarios coincidían mejor y les permitían disfrutar de la vida al terminar la jornada. La cama había quedado completamente revuelta, pero daba igual, ninguno de los dos se sentía incómodo ni frío. Cerró por fin los ojos, con la cabeza de su novio, aún despierto, apoyada en su pecho. Pensaba en el día siguiente. En las llamadas que tendría que hacer y la gente que tendría que ver. No sería un problema volver a su trabajo anterior, pero los trámites serían engorrosos, y aún le quedaban quince días intensos para cumplir con el preaviso. Y aún no se lo había dicho. Tendría que hacerlo en el desayuno - o mejor en la ducha - y con tacto. Quería que fuese un regalo, no que se sintiera culpable pensando que era la razón de un retroceso en su carrera. Estaba satisfecho de su decisión y no pensaba echarse atrás. Se durmió por fin, con la cabeza sobre su pecho. Había sido un buen aniversario, después de todo. Escrito: MM19990928 Publicado en JTô: 200512311317 4 comentarios en el blog:
¿De quién es la foto?
¿Frikadas?
Sí, frikadas como esas a las que nos tienes acostumbrados.
Besitos Jota! |
||||
|
|
|
|
|