Mira, hay una vieja ahí que les mira mal. Si ya hubiera llegao Broncas anda que iba a estarse calladito. Pero Pinzas y Moro pasan de movidas con los viejos, ya mentiendes, que luego que si drogadizto, que si macarra, pacá y pallá, y te meten en movidas chungas y eso.
Y estos que le ven venir al Broncas y se levantan rapidito, nos piramos pero ya no sea que este nos joda la noche. Bueno, la noche. Si ej que aún no ha anochecido, a todo esto. Yástá decidido dónde ir, y la birra sacabao, así que nada, tirando millas.
¿Tanto he tardao? Pregunta Broncas. ¡No te jode! Este tío no es puntual en su vida. Pero bueno, déjale, que también que viene en Metro...
Na más entrar en el garito y que el Moro ya le ha echao el ojo a uno. Total para nada. No se come un rosco ni en el ambiente, menos aquí. Pero por mirar que no quede, ¿no? De ilusión también se vive.
¿Qué, vamos por la primera? Ese es Pinzas. Y mira que son distintos estos tres tíos. Para Pinzas todo tiene que ser dicho y hecho, Moro siempre pensando en lo único, que pa él son las pollas, y Broncas es otro rollo, hazte una idea, ¿mentiendes? Pinzas aparte va de ligón, y lo cojonudo es que se le da bien, rara la noche que no moja. Y no te creas tú que con cualquier gorda.
Vale, que se van al baño. También que son disimulaos, ya podían ir de uno en uno. Tirito pa ti, tirito pa ti, y pa mí el más tocho, que pa eso he pillao yo. Pagar han pagado a pachas, pero a ver quién le chista a éste.
Y ahora a tirar de cartera, que el perico pide copa. Y esto sí que tiene gracia, que el menda que le ha gustao al Moro es el camarero, que sabía salido de la barra un rato. Asín que allá que va él, a pedir las copas - Dyc con cola - y a lo mejor hasta le busca un poco de charla o algo. Que por algo hay que empezar, y si habla habla y oye, igual hasta cae, al final, que cosas más raras se han visto. Porque mira también, que a Moro hablar no se le da mal, cuando no va sobrio. Digo porque sobrio es más cortao que la leche, ¿mentiendes?
Primera copa cae, segunda copa cae y mira, que parece que al de la barra le ha caído bien el Moro. Pa mí que entiende, o algo. Y mientras Pinzas se arranca a bailar, y el Broncas apalancao. Claro que vaya novedad. Que yo a ese no le he visto moverse ni hablar con nadie, si no es a hostias.
Broncas deja caer su copa, casi vacía. Ya empezamos. Pinzas que lo agarra. Venga tío, hora de ponerse otra. Moro que los sigue y ya en el baño, agarra al Broncas del cuello contra la pared. Mira, tío, que es tempranito, ¿vale? Así que con calma, que yo estoy bien aquí. Y al Moro no le levanta la voz ni el Broncas ni su padre, que mide dos metros y está cachitas el tío, estilo culturista. A ver si los gays no se van a cuidar o qué.
Se meten y al salir, mira tú por dónde, el camarero ya ha barrido los cristales y eso. Oye, tío, tu colega no me mola nada. Tío, tranquilo, que ya lo controlamos entre Pinzas y yo, y si no te lo sacamos, ¿vale? En serio, que pasamos de movidas, lo que pasa es que no controla... No si ya te digo, que tú y el pibe questá bailando, guay, pero paso de movidas chungas y a mí ese me da mal rollo. Bueno, de momento se queda en tablas, pero Moro ya se barrunta que le vuelven a joder la noche, con lo bien que iba.
Al Pinzas que le entra una pibita questaba en la barra y el que estaba con ella parece mosqueado. Y Broncas claro, segunda copa al suelo y ésta casi entera. Si es que no hace falta ni que le provoquen. Pero antes que haya dado dos pasos ya está ahí Moro, que mira, otra cosa no, pero es un tío de palabra, y saca al Broncas del bar a rastras.
Pinzas, con cara de estar flipando, deja de bailar con la tía y les sigue. Yo me quedo, vosotros no, dice Moro. Lo tiene muy clarito, esta es su noche con el de la barra y no se la van a joder. Broncas se da la vuelta y echa a andar, y Pinzas hace pa seguirle. Pa mí questaba esperando que le parase el Moro, pero anda que sí. Pasa de los dos y de la farlopa, que él esta noche folla y punto.
Se vuelve dentro y se sienta en la barra, entre cabreado y aliviado. El camarero lestá mirando de una forma especial. Cierro a las tres. Pos tenemos tres horas por delante. Supongo que no tabrán dejado nada, ya mentiendes. Se le oscurecen los ojos, al Moro. Si eso es todo lo que quieres, lo llevamos claro. Y lo ha dicho en voz alta, que no quería. Y el camarero le responde con un pico. A punto ha estao de joderse todo; pero mira por donde, todo arreglado. A esta copa te invito yo.
Mientras, Pinzas y Broncas van caminando por la calle. Mira a Pinzas: va cabizbajo y con las manos en los bolsillos. Tío, ya te podías cortar esos puntos tan raros que te dan. Broncas pasa de responder. Puntos raros, parece que va pensando, si la piba te entra y el colega se te engancha, encima me lo tendrías que agradecer. Y dice: pa puntos raros los del Moro. Déjale, que pa una noche que liga, y el Broncas responde con media sonrisa.
Ahí se ve un garito abierto, y allá que se van, y a ver si con un poco de suerte es de los que no cierran.
Tiene toda la pinta, porque es el típico sitio que sólo hay diez borrachos de edad indefinida. Pero na más entrar ya al Pinzas le da el mal rollo. Las únicas dos tías que hay, una tiene toda la pinta de ser puta, y la otra lleva un morao en el ojo de acojone. Antes que le dé el bajón, Broncas se lo lleva pal baño.
Rayita padentro y salen. Pinzas paga las dos copas y se pone a bailar. Broncas se apalanca en la barra. Se le acerca la puta. Perdona, ¿tienes fuego? Olvídame tía, yo sólo tengo hielos. Y mientras, la del ojo morao sale a bailar.
A la puta la mosqueao la salida del Broncas, pero pasa. Y mientras la del ojo se le va arrimando al Pinzas, hay un tío tocho cerca que se lestá encendiendo la cara.