En 1999, quise experimentar con una forma de narración acorde a los tiempos y, también producto de su momento, con una forma nueva de alcanzar a mis posibles lectoras/es.
Así nació este cyber-culebrón, cuya filosofía era visitar un futuro probable, plagado de personajes indeseables, una sociedad naturalmente corrupta, y que permitiera a la vez jugar con deseos oscuros y una trama propia del género. Lo que a su vez significaba trabajar en entregas breves, pequeños avances de la acción, buscando al mismo tiempo ganchos que hicieran al público esperar la siguiente entrega con interés y, por supuesto, sin ningún final a la vista, procurando que mi propio desconocimiento de lo que podía pasar a continuación lograra conducirme a una auténtica historia interminable.
Escribí los primeros veintiún capítulos de Computador Amante entre el 19 de febrero y el 5 de julio de 1999. Fui publicando los primeros veinte en el momento en que ponía el punto final, o muy poco tiempo después, enviándolos una selecta lista de distribución, por e-mail. Cuando aquel julio mi vida cerró una etapa, dejé de sentir a Marlena y sus amigos al sentarme al teclado. Por eso, los capítulos 1 al 20 forman la primera temporada.
Cuando, en agosto de 2005, nací a la blogosfera, me pareció más que natural rescatar Computador Amante del olvido. Era la oportunidad de darle una difusión mayor y más acorde a su futurismo. Y era también la oportunidad de darle continuidad… sólo que esto segundo se quedó en intención.
Por eso, esta vez no firmo ninguna declaración de intenciones. Aquí queda la primera temporada, y la plataforma para una segunda está ya creada mediante otra página. Que llegue a escribirla y publicarla, o no, es otra cuestión. Y no voy a responder, porque no sé la respuesta.